Cuando Buda Sakyamuni murió hace unos 2500 años aproximadamente, luego de cierta discusión, sus discípulos resolvieron que se distribuirían distintas partes de su cuerpo, así como trozos de sus ropas, entre los diferentes reinos budistas de la región. Además, en vida de Buda, también se dice que Buda entregó en ocasiones algunos de sus cabellos como presentes, y que éstos siguen siendo conservados con devota veneración (por ejemplo en el Templo de Shwedagon en Yangon, Birmania; o en el museo nacional de Tailandia).
Poco después de la muerte de Buda (Parinirvana), se dice que alguien tomó (aparentemente sin permiso) uno de sus dientes, y lo llevó al reino de Sri Lanka para entregarlo como presente. Y hay una leyenda histórica sobre cómo, siglos después, trataron de robarlo e incluso destruirlo; pero esto no pudo llevarse a cabo con éxito gracias al poder milagroso de la reliquia.
Una sola vez al año se realiza un festival religioso, llamado el festival del Diente de Buda, donde se permite a los peregrinos y devotos pasar por una ventana de la cámara sagrada para ver la reliquia. Durante este festival religioso la ciudad entera de Kandy recibe cientos de miles de peregrinos que vienen a visitar el templo y a mirar uno de los festivales más imponentes del mundo budista.
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