En mi blog anterior escribí sobre las cuevas de Ellora. Varias cosas que mencioné sobre el lugar y los demás puntos de interés no los voy a volver a mencionar, así que cliquea aquí para leer sobre las Cuevas de Ellora y el turismo de la región para ampliar información.
NOTA: Para leer sobre detalles y sugerencias sobre cómo viajar por la zona, recomiendo leer mi artículo anterior.
Las Ajanta Caves, como se las conoce allá, son un complejo de cuevas mayor que Ellora (aunque son menos "cuevas"), e incluye varios frescos pintados sobre la roca que están considerados entre los mejores preservados del mundo. Es un lugar de interés cultural y artístico de una inmensa magnitud. Por esta razón la UNESCO ya las ha declarado Patrimonio Histórico de la Humanidad.
A diferencia de las Cuevas de Ellora, que incluyen "cuevas" budistas, hindúes y jainistas (para leer sobre jainismo cliquea aquí), las de Ajanta comprenden un conjunto de 28 cuevas exclusivamente budistas. Aunque, nuevamente, la palabra "cueva" es en extremo despreciativa, ya que estas son construcciones gigantescas y de un gran talento artístico y arquitectónico. Las cuevas comprenden maravillosos templos y monasterios construidos en la roca de la montaña, con hermosas esculturas dentro, stupas budistas, estatuas y frescos y pinturas de un gusto y talento excelentes.
IMPORTANTE: Las Cuevas de Ellora cierran todos los martes. Y las de Ajanta cierran todos los lunes. Hay que tener esto presente, pues con frecuencia las mismas agencias o choferes que se contratar para ir no lo saben o lo olvidan.
Es interesante observar la evolución a partir de las primeras cuevas construidas claramente según la tradición Hinayana o Theravada, y las de la última época, que siguen la tradición Mahayana (Para leer sobre la diferencia entre las 3 principales corrientes del budismo, haz click aquí para leer mi artículo).
Una vez encima se puede observar la vista privilegiada que tuvieron los soldados ingleses cuando re-descubrieron el lugar. Yendo un poco más allá, se llega a otra parte que tiene una vista hermosa de un conjunto de cascadas y cataratas. Es un lugar extremadamente hermoso. Lo único que nos arranca del idilio son los locales que intentan forzar una y otra vez la generosidad de los extranjeros. Su truco es no despegarse de uno ni dejar de hablarle, para estropearle la experiencia hasta que éste termine dándoles dinero o comprando alguna piedra; o, quizás ser lo suficientemente agresivo para echarlos y convencerlos de que esta vez no tendrán suerte.
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